En busca del habla de Jorge Luis Borges

Éste es el título del proyecto llevado a cabo por el grupo de investigación bajo mi dirección, Escritura e Invención, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes otorgada en 2015.

Luego de mi estancia de investigación en el Borges Center durante tres meses en 2012, tuve la oportunidad de establecer y mantener diálogos muy fructíferos con colegas como Daniel Balderston y el historiador Ariel de la Fuente (Purdue University). A esto se suma el constante y muy grato intercambio de ideas con los bibliotecarios Laura Rosato y Germán Álvarez, de la Biblioteca Nacional, autores del gran libro Borges, libros y lecturas, quienes también gestionan un proyecto mayor para rescatar libros y manuscritos del autor y que redunda en variadas muestras de gran calidad presentadas por todo nuestro país. Aprovecho para agradecer el generoso aporte de estos colegas a la hora de recortar esta zona de vacancia en los estudios sobre Borges. Se trata de las conferencias que éste dictó entre 1949 y 1952. El período resulta de sumo interés en relación con su vida y obra, pues coincide con el segundo gobierno de Perón, es decir, unos años después de que Borges quedara cesante de su cargo de bibliotecario en la Biblioteca Miguel Cané y que, como él mismo reconoce, lo encuentra dando conferencias para ganarse la vida.

“La voz de Borges funcionó siempre como una versión más amable, ‘humana’ de su literatura”, sostienen Nicolás Helft y Alan Pauls en El factor Borges, reforzando la hipótesis de que sería “el escritor más oral, más hablado de la literatura argentina” (58). Más allá de nuestras ansias por encontrar materiales inéditos, sabíamos de antemano que sería muy difícil dada la naturaleza de los eventos y la naturaleza inherente a la oralidad, que vuelve al objeto un acto momentáneo y
efímero, dificultando las condiciones de su recuperación. Nos propusimos y logramos, por tanto, rastrear y sacar a la luz crónicas y reseñas que dan cuenta de estos actos de habla, así como diversas huellas que nos permitieron reconstruir muchos factores relacionados con eso que llamamos oralidad, a partir de lo encontrado en archivos, bibliotecas y hemerotecas. Me refiero a datos que permiten restituir un mapa de las instituciones organizadoras y difusoras de los eventos, la cronología (que no estaba ordenada con este nivel de detalle ni precisión), los temas tratados, los títulos y las condiciones de recepción, entre otros aspectos. Por sólo citar un ejemplo, destaco el hallazgo de dos cartas de Bernardo Canal Feijóo –viejo camarada desde su juventud– a los organizadores de la conferencia que Borges dictaría en Santiago del Estero en 1949: arrojan datos valiosos sobre el modo en que sus colegas promocionaban al escritor entre las entidades organizadoras, atendiendo incluso a detalles “circunstanciales” como alojamiento, pago de honorarios, sugerencias respecto a los paseos y comidas, gustos personales, con comentarios jocosos como el siguiente:

Para el viaje de Santiago a Tucumán, póngase de acuerdo con Miguelito Herrera Figueroa o con Figueroa Román, y traten de que Borges lo haga en auto para que pueda ver el paisaje norteño de la zona. Borges es un muchacho grandote que necesita ser acompañado y un poco guiado por el mundo; va con grandes ilusiones y esperanzas, y tengo la seguridad de que no saldrá defraudado. (carta del 22 de septiembre de 1949)

Llama la atención el fervor propagandista de Canal Feijóo al presentar a Borges como “el conferenciante más original y más interesante de Bs. As.; todas sus conferencias se convierten en verdaderas puebladas, y terminan en aclamaciones” (carta del 20 de septiembre de 1949). A esto se agrega su habilidad para gestionar desde los pasajes hasta la licencia con la Embajada Inglesa, para la que Borges dictaba clases, habiendo obtenido así el permiso que le permitiría a éste realizar este viaje a Santiago del Estero y Tucumán.

Hasta el momento, cabe destacar que estos materiales aportan novedades en cuanto exponen pasajes de las conferencias que no fueron incluidos en las versiones publicadas y/o se resignifican al tomar en cuenta el contexto de su enunciación. Tal es el caso de “Vindicación de Kipling”, dictada en Tucumán en junio de 1950, días después de la visita de Eva Perón, y que constituye una velada polémica con la política cultural del gobierno nacional. Además, estas crónicas suelen incluir entrevistas al autor que dan cuenta de su experiencia en los lugares visitados, así como con el público asistente, cuya reacción –o por lo menos la presentación de su reacción– ayuda a definir el clima cultural de la época. Destaco nuevamente que se trata de materiales no recogidos o agrupados en libros hasta el momento, que arrojan datos novedosos, como el encuentro de Borges con otro hito de nuestras letras, el poeta entrerriano Juan L. Ortiz. Esta información será presentada como “notas de color” dentro del itinerario del que daremos cuenta, más allá de contribuir al trazado de la historia intelectual de este importante período de nuestra historia, sobre el que se vienen publicando, en los últimos años, aportes novedosos sobre aspectos no indagados hasta el momento del vínculo entre intelectuales y peronismo. Cobra especial relevancia la palabra de Borges en estos años, coincidentes con su función como presidente de la SADE (1950-1953). De ahí que nuestro enfoque otorgue especial importancia a los numerosos pasajes en los que sus disertaciones, más allá del tema elegido, se centran en la función del escritor en los tiempos que corren, que suelen traducirse en términos de la relación entre individuo y estado.

En este momento, el grupo se encuentra abocado a la última etapa, la de difusión de los resultados a través de una organización de los materiales en una página web multimedia que permita el acceso y recorrido de los materiales encontrados en los archivos consultados. Como punto de partida, nuestra investigación contó con la nómina que figura en la página 380 del libro Borges, libros y lecturas, consignada por Borges en la portadilla de una biografía de Schopenhauer.

Además, resultó de fundamental importancia el aporte del personal de la Biblioteca Nacional, responsable de llevar a muchos de estos lugares la muestra “Borges: Itinerarios 1949-1952” durante 2014. Agradecemos su generosidad por compartir el detalle del rastreo hasta ese momento, el cual incluye algunos lugares específicos en los que Borges disertó.

Ya que resultaría excesivo hacer un detalle de las nóminas iniciales y finales de lugares, luego de nuestra investigación, baste consignar que contábamos con una lista de 24 conferencias, sin fechas ni instituciones exactas, y llegamos a precisar 67 luego del trabajo de campo. Me permito adelantar también que una vez concluidas esta fase de exposición de resultados, se compartirán en la página del Borges Center.

Una vez recolectados los materiales, asumimos la etapa de análisis encaminada a reconstruir las circunstancias en las que las charlas se llevaron a cabo. Los trabajos que presento son una muestra de estas indagaciones.

Daniel Fitzgerald y Rocío Colman Serra son estudiantes de posgrado de la UNMdP e integrantes del grupo de investigación Escritura e Invención. Como tales, desarrollan bajo mi dirección un proyecto bianual denominado “Proyecciones de Borges y Marechal en la narrativa argentina a partir del 60. Alegoría, conjetura y animalidad”. En lo que atañe a Borges, una de las variables a analizar es la vinculación de su escritura con el contexto social. En este marco, sus intervenciones como escritor presentan una evidente veta política, tal como se advierte en los dos artículos que siguen.

El trabajo de Fitzgerald es de carácter global y específico al mismo tiempo. En efecto, ofrece un marco general y un método original que propone una dosis razonable de conjetura en consonancia con los datos, para armar un croquis muy convincente en torno de las variables que contribuyeron a la concreción de esas conferencias. Entre otras, se destacan las relaciones entre las instituciones intervinientes, el rol de agentes culturales destacados, los circuitos culturales y los modos de organización. Además, cabe destacar el pormenorizado trabajo documental realizado por el autor antes de la exposición de sus resultados; en efecto, su análisis no sólo se sustenta en la lectura detallada y comparativa de las conferencias, sino que atiende particularmente a su contexto, el cual analiza a partir del estudio de los diarios en los que se difundía tanto el anuncio como la crónica posterior. A partir de este método, Fitzgerald ejecuta entonces la propia temática que recorta, haciendo visibles las múltiples perspectivas que engloba una de las problemáticas más transitadas por Borges, como es la de “El escritor y nuestro tiempo” (1952).

Colman Serra propone un recorrido por las conferencias centradas en la literatura fantástica. Analiza dos charlas de 1949 y las contrasta con otra muy posterior de 1967. Este método arroja resultados muy reveladores, pues las modulaciones demuestran que los recursos argumentativos de las dos primeras conferencias giran en pos de resaltar los modos de decir simbólico de la literatura fantástica. Esta variación sólo cobra relieve si la pensamos en función del contexto; en efecto, los ejemplos citados por Borges abundan en alusiones al descontento con los tiempos que corren. En este sentido, ambos artículos pueden y deben leerse en sintonía, pues los tiempos del escritor se evidencian como una constante de su reflexiones orales del período, sin importar la temática elegida como punto de partida.

Así, los resultados de esta investigación vienen a resaltar la necesidad de revisar la aparente despolitización de las conferencias, contradiciendo a muchos críticos y al propio Borges. En efecto, tanto la elección de los temas como de las perspectivas desde las cuales se abordan, dejan entrever una clara posición, en clave velada, frente al gobierno de Perón.

Agradezco, en nombre de todo el grupo, el apoyo constante y el interés por esta investigación al Borges Center y su revista, Variaciones Borges, por ofrecer siempre un medio donde fomentar la reflexión y difundir los resultados de nuestras indagaciones.